ACTO IV

 

– Cómo te llamas? –

Preguntaba la joven con suma seriedad.
Su voz era tan dulce y cautivante, que el muchacho se sentía girar en torno a un carrusel.
A poco esa melodía regresaba a él y una interna ansiedad lo llenaba de resolución.

El entorno, a su alrededor, le observaba sin comprender porque se negaba a anunciarlo.

A caso era su nombre alguna clase de palabra prohibida?

Ella le miraba tan directamente que un escalofrío le rodeo por detrás. Sus indescriptibles ojos eran demasiado bellos como para verlos tan cerca. Poseían un extraño magnetismo que transformaba el tiempo en infinito y las inalcanzables distancias se tornaban mas palpables entre sus labios.

Aunque negara tal desdichado placer de dejarse llevar por el instinto, camuflar la vergüenza y fundirse en un inadvertido beso; la idea de respetar la incertidumbre y la natural delicadeza de Alexa sopesaba ante su intensa osadía.

A caso Ren excusaba sus instintos por respetarla?

Mi nombre es Ren Contestó sin mas.

Una sonrisa manó de sus labios.

Pensé que nunca lo dirías

El muchacho incluso se notaba sorprendido al poder resistirse a su encanto y finalmente presentarse.
Al término surgió una conversación a base de susurro, puesto que la docente oía las presentaciones de otros atrasados compañeros.
En el ínterin Alexa y Tina se saludaron y Ren logró exhalar el aliento que le sofocaba. Las cortinas parecían haberse entre abierto y el candente ímpetu del atardecer se dirigió hacia él.

Y tu que lees?

No había pregunta mas inoportuna que esa. Ren no solo leía muy poco, sino que aún no comprendía que le llevó a elegir la carrera de Letras.

El solía leer únicamente los periódicos de los vendedores ambulantes. En ocasiones siquiera prestaba atención a la fecha de los mismos. Con el soplo de las brisas removía las páginas e intentaba captar la mayor información en el menor tiempo posible.

También solía detenerse frente a las vidrieras de las librerías para captar las novedosas obras. Prestaba mayor interés en lo que el público se detuviera a contemplar.

Leo poco. Mas bien me gusta escribir

Alexa se sorprendió ante tal respuesta y antes que el muchacho decidiera añadir algo, Tina murmuró por lo bajo.

Esta carrera tiene poca carga horaria, pero con tanta bibliografía a penas veremos un atardecer

Puedo adaptarme Contestó él confiado.

Y aunque se mostrara con tanta decisión, sus ojos se detuvieron hacia el horizonte que la ventana plasmaba. El sol se hundía anaranjado ante el vasto y lejano paisaje de las sierras.
Alexa siguió inevitablemente su dirección y suspiró.

Es demasiado bello Clamó ante el silencio del resto.

Desde fuera se podía vislumbrar a ambos compañeros disfrutando tal suceso esencial en sus vidas. Mientras las últimas ráfagas coloreaban sus rostros.

Al momento siguiente la docente inició su clase. Tan ágiles se habían consumidos las horas, minutos y segundos. No solo tras las presentaciones, durante mucho tiempo Alexa y Ren se observaban sin impedimento alguno.
Y aunque la noche se abriera paso, un extraño sentimiento iluminaba a través de sus pieles. Una inexplicable similitud evolucionaba entre ellos, antes siquiera de darse por aludidos.

La clase fluyó entre sonrisas y atenciones cruzadas. Y cuando menos lo imaginaban ya era hora de despedirse.
Alexa se había marchado momentos antes, mientras dialogaba con su celular.Y sin su presencia en clase, Ren sentía todo monótono. Las incógnitas se construían en su inconsciente.

” Volveré a verla “

AtrásPróximo Acto