ACTO III

 

 

El sol iluminaba detrás de su cabello. Su sonrisa había dejado al muchacho sin palabras.

Era el primer día de clases, Ren llegaba tarde pero algo en su interior se regeneraba ante la presencia de la joven.
Se había presentado como Alexa y poseía un extraño magnetismo con su mirada.

El muchacho optó retroceder por acto reflejo, como si una amenaza se abalanzara sobre este.
Los radiantes ojos de la joven formaban el centro visual y él se sentía como hipnotizado. De tal manera que, por más que abriera sus labios, no podía emitir palabra alguna.

L.. Lo siento

Rápidamente Ren se dirigió hacia el pasillo sin un destino claro, pero al pasar junto a unas escaleras que llevaban a la segunda plataforma de la mansión advirtió un cartel adosado que describía:

“Nuevas carreras”.

Lo sientes? Todos estaríamos preguntándonos que le sucede a este muchacho…Se trataba de vergüenza? O mas bien temor a cierta tentación?

Ren no demoró en ascender por los escalones, a medida que la perspectiva focalizaba a la joven con sus prendas de colores alegres. Ella lo miraba confundida.
Los últimos pasos se transformaron en leves y veloces saltos. En la esquina superior notó una nueva carrera dictada en un amplio salón, pero el nombre no combinaba con lo que él buscaba. Así es que prosiguió en la búsqueda mientras un frío sudor se producía en su espalda.

Tras incorporarse en un pasillo advirtió los cuadros a los lados, colgados como triunfos del instituto. Cada uno portaba flores secas y una fotografía grupal de carreras que provenían del piso inferior.

Serían esas flores pertenecientes al jardín central?
A saber cuantas anécdotas transmitiría esa naturaleza. Cuanta paz y calma perdurara entre su néctar…

Al final del camino se hallaban dos aulas.
Ren notó el cartel de la carrera “Letras” sobre la ventana y procurando hacer el menor ruido avanzó.

– Buenas tardes.. – Clamó por lo bajo.

Una vez en el salón, logró divisar mayor cantidad de mujeres que varones. Ger no estaba allí, pero al centro se encontraba su pareja.
El muchacho optó por un sitio alejado de la clase, donde se hallaban dos sillas libres. La simpatía surgió en él y saludó nuevamente a su entorno con mayor expresión.

Las miradas de los compañeros se contemplaban frente a frente, como tanteando las huellas en el área.
De pronto, ante el silencio de la docente de la cátedra, Ren se sintió observado. Ella pronunció unas palabras, al tiempo que acomodaba su cabello estilo carré.

Todos se han presentado ya, es tu turno.

Ren se paralizó un momento, al tiempo que su pecho se afligía.
Una joven, a su lado de larga melena oscura y hombros bien erguidos le posó su mano en el brazo, con confianza, y susurró:

Tranquilo, lo harás bien –

Él asintió dubitativo y aligeró las tensiones al hablar, mientras su mirada se centraba en la profesora. Aunque su aliento le invitara a tartamudear, logró soltarse segundo a segundo.

Buenas tardes a todos. Disculpen mi demora. Mi nombre es Ren, he estudiado numerosas carreras sin lograr finalizarlas y pretendo concretar esta.

De pronto el picaporte se ancló hacia el suelo y él compuso su respiración. Todos voltearon hacia tal dirección y la compañera a su lado dijo:

Lo has hecho mejor que yo

Gra.. Gracias Respondió con suavidad el.

La nueva ingresante se trataba de la señorita que se encontraba en el jardín. Él de pie y ella avanzando con los útiles sobre su pecho. Sus miradas se volvieron a cruzar inevitablemente.
La docente señaló hacia el muchacho, quién al instante imaginó su rostro ahogándose, como si se encontrara en altamar.

Allí encontraras un sitio libre

La joven se dirigía hacia la posición y Ren ilusionaba ser tragado por la tierra. O incluso desaparecer completamente de la estela espacial.

Quizás el hecho de no haber contestado mejor a la conversación pasada con Alexa le hacía sentir en falta. El destino le había dispuesto una nueva reunión.

De pronto él escondió la mirada a un lado, al tiempo que su compañera le susurraba:

Soy Tina. Animo estamos todos iguales Esbozó una sonrisa.

El muchacho suspiró de repente y viendo hacia abajo asistió a Alexa movilizando la silla que se encontraba plegada a la suya. Mientras observaba con detenimiento los cordones desatados de las zapatillas de esta.
Al levantar la mirada los ojos de la joven volvieron a dejarle sin palabras.

Vaya… Veníamos al mismo sitio Murmuró.

Ren asintió a medida que sus movimientos se ralentizaban.
Si bien ella se había sentado a su lado ya, al instante se puso de pie y comenzó a dialogar en voz alta.
Él la observó, cuán niño admira a una estrella fugaz en la noche.

– Hola a todos. Es un placer conocerles. Mi nombre es Alexa y soy una amante a la lectura, como seguramente lo sean la mayoría de ustedes. Soy nacida aquí, pero viví durante años en la ciudad de…

El muchacho notó su soltura, tal caballo blanco trotando en un amplio campo mientras las ráfagas solares se abren a su paso. Se veía tan libre como segura, tan dulce como imponente.

Incluso la maestra agradeció su introducción y al término de sus palabras se vio interrumpida nuevamente ante novedosos atrasos.
La idea de no ser el último en llegar provocó una sonrisa entre Tina y Ren. Quién se mantenía calmado mientras desviara la mirada a tan radiante ser a su lado.

– Como te llamas? –

La pregunta era dirigida a él.
Esta vez las miradas se tornaron fijas y serias. Frente a frente.

Alexa insistía en saber, al menos, su nombre y el muchacho se veía caer en un abismo de arco iris. Mientras el silencio se apoderaba de él y los ojos de la joven eran un misterio lograban intimidarlo con solo mirarle…

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