La Guardiana de Anrefar – Capitulo II

por | Mar 31, 2016 | La guardiana de Asgrad, Relatos

Reencuentro con el Pasado

Un nuevo mundo se abría ante los ojos de Aniel. Mientras los misterios a poco desvelaban que en algún momento del pasado fue parte de una legión reconocida. Por el solo hecho de llevar su emblema parecía tener suma relevancia y un destino completo de incógnitas.
Tras superar unos inmensos portones de hierro, la joven aventurera, se encamina hacia el centro del pueblo, pensando que de esta manera recordaría su pasado.

Allí Aniel admiraba los niños jugando entre los pasadizos de la capital. Hasta que sus ojos se centraron en dos jóvenes que corrían uno detrás del otro, saltando una escalera, rodeando un gran árbol de erguidas ramificaciones y gritando con sumo aliento.

¿Dónde estaba?  ¿Era este un mundo tan fantástico?

Sorprendida la joven oía murmullos de personas como si sus oídos de pronto protagonizaran una audición exquisita.

La muchedumbre se había reunido en el centro de una plaza, junto a una celestial fuente de agua y se dedicaban a observar y rumorear las anécdotas del presente.

Un anciano comenzó su cuento del día, señalando a la joven de claros cabellos y dijo:

– Anciano: Miren, les dije que ella regresaría algún día.

Un joven que observaba estupefacto desde el mismo lugar adhiere:

– Joven: pero… ¿que son esas ropas que lleva? ¿Dónde está su armadura?.

– Anciano: Quien sabe… Quizás haya caído en la guerra contra los demonios…

Los comentarios eran incomprensibles y de pronto el jugueteo de los jóvenes saltando en el centro de la plaza atrajo la mirada de Aniel… Uno huía mientras el que le perseguía aclamaba:

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– Individuo: Ven aquí, te enseñaré a no darle la espalda a un elyo!.

Mientras el otro con una sonrisa pícara le contestaba.

– Individuo2: Pero que dices?… Nuestra velocidad es inalcanzable al lado de tus plumas!.

Uno a otro reían, cuando de pronto se alzaron al cielo y detrás de sus espaldas florecieron repentinamente unas resplandecientes alas de plumas blancas. Que se esparcían llenas de vida hacia afuera y con gran fortaleza les ayudaban a ascender hasta el infinito en el cielo y regresar al instante como un golpe de luz.

– Dana: Alas de plumas blancas…

Asombrada observé el suceso, mientras en mi espalda sentía un cosquilleo. Como si algo a espaldas, de mi interior, quisiera sobresalir de mi cuerpo y respirar el aire dulce del dia. A caso yo era como ellos?. Quién era yo?!.

Y las imágenes regresaban a mi memoria de la nada… De pronto el lugar estaba totalmente desierto. La muchedumbre había desaparecido y el horizonte se desvanecía como si se tratara de una pintura. Me voltee a todos lados buscando a alguien mas pero no había nadie.

Y en ese momento ví, en el fondo sobre unos escalones que llevaban al cielo, un hombre de ropajes negros con una sonrisa maliciosa bajando paso a paso… El clima se tornaba totalmente oscuro. La belleza del ambiente se había tornado grisacea y apagada.

El hombre avanzaba lentamente mientras por cada uno de sus pasos sentía mi corazón latir sin descanso.

El hombre soltó su sonrisa y dijo:

– Hombre: Tu no me olvidaras, y yo tampoco a tí…

Al instante lanzó una terrible carcajadas y a mis espaldas oí el grito de los guardias, mientras sus botas presionaban paulatinamente sobre la alfombra de rocas.

– Guardia: Un Asmodian!!

Me quedé perpleja ante la escena. Mi respiro se detuvo por arte de magia y poco a poco mis rodillas se debilitaban ante mi inminente caída.

– Dana: As… Asmodian?

El ambiente de pronto regresaba en sí, la muchedumbre huía hacia todas partes. Los jovenes y niños se habrían escondido y el misterioso hombre dejó esparcir sus alas de plumas negruzcas alzándose al cielo para desaparecer de un instante a otro.

Los guardias se quedaron perplejos observando al cielo con sus armas en mano.

– Guardia: Llamen a las legiones de la luz!.

Uno de los Guardias retrocedió atónito ante el suceso y a gran velocidad se retiró del ambiente. Yo, no entendía nada.

Un Asmodian?.. Elyos?… El me recuerda, y yo a él?. Quién era?.

De pronto los guardias me rodearon y me sentí desprotegida.

– Guardia: Ella le trajo!.

La muchedumbre intentaba protegerme con sus lejanas palabras. Por qué me protegían?. Quién era yo?.

El silencio protagonizó la escena y un centinela se aproximó a mi desde mi espalda.

– Centinela: No es muy pronto para culpar a una heroina?.

– Dana: Que?…

Sin tiempo a respirar siquiera me voltee a mi espalda, mientras los guardias con respeto se arrodillaban ante su presencia. Un hombre de ropajes ligeros y un arco negro se presentó y estiró sus dedos sobre mi cabello.

Murmuro confundida

– Dana: Tu eres.. ?

– Centinela: Boba…

El misterioso hombre sonrío sin mas y al posar sus dedos en mi recordé un momento de pasado. Mientras mis ojos se desvelaban observé su emblema en su hombrera derecha y comprendí… El era mi líder.

Como inspirada por un sueño regresé al pasado, me arrodillaba ante él… Pero era el líder?. Le hacían llamar, Sasuke.

Y yo era… La Guardiana de Asgard.

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