“…Lo antiguo jamás muere…”

Paradigmas

 

El combate final pendía de un hilo de decisiones.
Tras la llegada de BlackHawk, Zarek no disponía de muchas oportunidades.

No solo el mercenario le apuntaba con una escopeta de doble caño, sino que en la distancia, desde alguna colina remota, uno de los compañeros le apuntaba con un rifle de alta precisión.

– No voy a repetirme. Al mínimo sonido de avance que oiga alzaré mi dedo y tu cuerpo estallará contra lo que queda de esa cabaña –

– Grr –

– Imagino que hallarás razonable renunciar a Érabo por este momento –

Sin alternativa alguna, el guerrero retrocedió, pero no perdiendo de vista las intenciones de recién llegado individuo.

– Muy bien Fabric. No le pierdas de vista –

Murmuró hacia una radio que se hallaba al interior de su chaleco.

– Enterado –

Replicó el muchacho, quién apuntaba desde la colina. Su difusor yacía a centímetros de su rifle, y Dietrick aguardaba bebiendo el licor de forma compulsiva.

– Muy bien. Iniciaremos el plan de retención. Dietrick a mi señal –
– ¡De acuerdo! –

Respondió ella desde la misma frecuencia.

Proveniente a uno de sus cinturones, BlackHawk desligó un explosivo circular y lo arroja al interior de la caverna. Mas tarde presionó un dispositivo que que se cubría en sus guantes y haciendo un sonido agudo confirmó el código de activación.

¡BIP! ¡BIP!

– Sé lo que dirías Érabo… En tus tiempos no existía tal chatarra –

Tras lanzar el dispositivo se produjo un prominente estallido.

En la cabaña, Bera sintió el temblor ante la explosión y el Nórdico advirtió sus hombreras de adamantio junto a ella.

– Bera –
– Tú… ¿Aquí? –

El guerrero del Norte asintió y, sin meditarlo demasiado, procedió a tomar sus reliquias.
Una lágrima se desparramó desde los ojos de la joven.

– ¿Es mi fin verdad? –
– Esto solo acaba de iniciar. Ninguno de ellos logrará alcanzarte –
– ¿Ellos? –

Exclamó desconcertada.

Llegando por el sendero que llevaba a los bosques, Sem y Ellis alertaron el hogar destrozado, mientras las frías ventiscas se cernían ante sus miradas.

– ¡Oh No! –
– ¿Qué sucede? –
– ¡Nuestro hogar! ¡Bera! –

Soltándose de entre los brazos de su nueva compañera, el centinela cargó una flecha y alzó su arco en posición de ataque, luego avanzó ágil desenterrando sus pasos del suelo.

– ¡Beeeraaa!! ¡Hermana!! –

Desde el interior, Zarek, oyó el grito y, seguido de este, la dama se sobresaltó.

– Mi hermano… Está con vida –

Él asintió y una vez armado regresó hacia la caverna. Tras recordar las palabras de Rofindir comprendió. que con la reliquia su fortaleza sería mayor.
Aún era inexplicable, pero su prioridad eran aquellos hombres con armas de fuego.

Un zumbido resonó de pronto y un proyectil se ensartó en una pared destruida de la cabaña. Zarek se detuvo tomando las hachas con ambas manos.

– ¡TU, BASTARDO! –

– Hermano, ¡no! –
– Sem… –

Exclamó Ellis, detrás del centinela, quién cargaba la flecha y apuntaba a espaldas del guerrero.

– No tengo tiempo para esto, muchacho –
– ¡Debes tenerlo! Pagarás por la muerte de Othar –
– El culpable se halla allí fuera –
– Voltéate o muere –

Rechinando los dientes, el Nórdico se giró en torno a sí y manipuló con firmeza las mandobles.

– ¡Habla! –
– ¡Hermano! El no es nuestro enemigo. ¡Espabila! –
– Que ilusa eres, Bera –
– No Sem, no te saldrás con la tuya otra vez –

Con la túnica destrozada, y el cabello reseco, con su pálido rostro y sus manos endebles, Bera se adelantó a Zarek. Y tras estirar sus extremidades, se interpuso entre su hermano y el guerrero.

– ¡Apártate! –

De pronto Ellis, también tironeaba del brazo al muchacho.

– No lo hagas Sem. Él salvó mi vida –

El guerrero ignoró tales sucesos y se dirigió hacia la fosa murmurando.

– Ya te lo he dicho antes. Si deseas detenerme, dispara –
– ¡Quítate Bera! –
– N… No –

Ante la penumbra, un pasadizo nevado se hallaba delante de los ojos de BlackHawk. Una humareda levitaba constante ante la explosión reciente.

– Has elegido un lugar equivocado para buscarme, Andy –

Se oyó la voz afónica y BlackHawk no lograba detectar la ubicación correspondiente.

¡Bip! ¡Bip!

– Activaré el sistema térmico –
– Nada ofrece calor a mi cuerpo, en la actualidad –
– ¿Quieres hacerme creer que estas muerto Maestro? –
– Has crecido mucho. Pero sigues tan condescendiente como cuando te conocí –
– Si mis súbditos oyeran tal diálogo –
– ¡Oímos! –

Respondió Dietrick desde la radio.

Ante la oscuridad, se formalizaba una figura a espaldas del mercenario, mientras la capa se movilizaba en el aire.

– Andy… Andy… –

¡CRICK! ¡CRICK!

– ¿Aún utilizas las viejas Colt? –
– Lo viejo nunca muere –

Tras un disparo frontal, el mercenario se movilizó a tanta velocidad que el pistolero no alcanzó a alertarlo y la descarga fue evadida.

– No deberías desmerecer el armamento moderno –

Un nuevo lanzamiento de una esfera estalló y unas redes se abrieron paso, pero Érabo saltó a un lado y logró esquivar tal impacto.

– La nueva tecnología no reconoce a la antigua pero… –
– Un súbdito reconoce bien a su Maestro –

Ambos asintieron al unísono enfrentados. Las botas y la capa resplandecían con notoriedad y repentinamente, sobre sus rostros, la tierra se resquebrajaba.
Los hombres retrocedieron al instante y Zarek llegó desde las alturas, precipitando las hachas hacia el suelo.

– ¿Qué provocó ese cráter? –

Murmuró Dietrick al alertar la gran fosa en la nieve.

– Un Nórdico – 

Replicó Fabric, quién recargaba su rifle.

Zarek aparece entre Érabo y Andy BlackHawk. ¿Como acabará la inminente batalla?